respirando

No se si respirar hondo, bien hondo, a fondo de pulmón, y llegar donde el azufre desgarra como hiena recuerdos de muerto y de cuando aún yo no era; conspiraciones, sacrificios en lo aciago del día en que ades olvidó cerrar la puerta y al perro se le rebelaron dos cabezas, y rompieron las cadenas de imágenes de lo perverso y lo que no seré, porque a la fortuna se le pinchó la rueda, y la sangre hierve, infartada y abnegada a no recordar el camino de ida.
Por otra parte, algo me dice que no debería seguir respirando.