la nevera

se hace la luz.
los cuerpos
recobran el aliento
cuando una mano
llega y se va
sin nada que llevarse
a la boca
más que el  sabor
del  frío.
lo que sea que busca
no está ahí.
dentro, en la nevera,
una voz despierta:
¿dónde está
                                         el resto de mí?