el deseo


apareces enseguida despistada tu paso tartamudo
de cervatillo en alerta inocente tierna prudente
con la prudencia de quien descubre el mundo con ojos de niña
el flequillo riñe abiertamente con tus pestañas por abanderarte la mirada que
me encuentra siempre y lo juro por dios y abres las pupilas en dos lunas negras con gravedad como para absorberme el alma y qué sé yo un millón de vidas
el deseo envuelto con peso de aire fatal sube el pulso del pecho a las manos de las manos al pecho al labio la lengua que se enreda en mentiras de eternidad y placer agónico
mapas topográficos topológicos de paraísos escondidos en los reinos insondables de tu sexo bajo y sobre un cielo de tormenta de cama hasta la conmoción final al gobierno del último trueno que imprime el último beso en tu mejilla afectada donde me quedo esperando –a- que te decidas
y me susurres al oído que suspira con el rocío por las sábanas esquivando vacilaciones titubeos camino del alivio que ya se vislumbra
también te quiero
te vacío y tu mirada escapa hacia algún astro que luce en el techo sabor de sal en la boca me doy la vuelta saciado y henchido y no entiendo
bien lo que parecía ser buenas noches papá

6 comentarios:

Francesc Cornadó dijo...

Hay cartografías en el alma con mapas trazados a sentimiento, los límites fronterizos de los paises dibujados estan marcados con líneas finísimas de color sangre.
Salud
Francesc Cornadó

Eleanor Smith * dijo...

Un deseo muy deseado (valga la redundancia) y unas palabras que conmueven y me llegan hasta lo profundo!

Kynikos: que bueno que formes parte de mi mundo *

Un beso o 2 !

Sandro Centurión dijo...

Muy buena e interesante tu producción poética kynikos. Felicitaciones.

Lola dijo...

Me dejas con la boca abierta, aprovecha.

Dos besos.

Miguel Paz dijo...

Pues quede recogida aquí también mi admiración. Hermosos y afilados versos.

MO dijo...

Un millón de vidas son muchas, ¿no?
Para una mirada,digo.