versos blandos

la tarde es blanda, hundida. olas tildan
la puesta. crestas tallan poco más
que un marco (callo siempre) calmo hoy,
espuma que el ocaso cierra sin
enfado; tregua, pausa, mar sin fuego, ni ganas,
ni embustes, ni embistes…   
sin embargo,
vaivenes gimen fugas. por la piel
se pierden tras el canto del sudor,
que pisa duro sobre el viento con
su tinta de noche rayando luz.
se eclipsan curvas, cuervas a señal
del vaho, cruzan señas en la cruz.
corrientes abren lances entre el gas,
confunden brumas. dudas van detrás
de espejos por y para soplos de
pistas, lindes. iris clavan la vista.
se aparta lejos del alto del palo mayor
la aciaga apatía, y zumban destellos fríos.
y los flujos, fuera del pentámetro yámbico,
silban en el tránsito de un instante.
por las venas
se aferran fuerte labios y pulmón.
y gritan, chillan, piden ciegos, al mar.
a tientas surcan límites propios.
la sien y el puño tiemblan hacia el sur,
que llama dentro al nervio,
ahí donde el dedo vibra de fe:
la tierra… tierra, ¡tierra!
¡tierra a la vis…!
a leguas, muchas leguas.
a muertos, muchos… a cuántos y más
metros de distancia.

-fe de erratas:   “versos blandos” por “versos blancos”-

10 comentarios:

Hibiscus dijo...

Pásate por mi blog. Te he dejado un regalo :)
Tienes que hacer lo mismo: tres mentiras, tres verdades y nombrar diez blogs amigos.
Un saludo y enhorabuena por este enlace de versos blandos que, en ocasiones, pueden resultar ligeramente duros.
Un abrazo!!

Elena Lechuga dijo...

Metros contados huella a huella

Manuel Maria Torres Rojas dijo...

Velados conceptos esparcidos en palabras y sentimientos claros; al fondo, la ética de la angustia...¡Bravo!

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Gracias a tu poética he podido estar -a estribor- dentro de esa carabela con todo el agitar de emocionadas voces que no ven allá un promontorio de tierra sino los anunciados cadáveres de la posterior matanza. Sí, he estado allí, entre la niebla, quietamente horrorizado de aquél pequeñín -gran almirante de la mar océano- que gritaba ¡Zimpango, Zimpango! creyendo estar frente a Japón, y que era posible la ruta de la seda por el mar... He estado allí, y tus versos blandos fueron volviéndose duros, duros, duros.
Un abrazo.

la chica de la Vespa roja dijo...

Gracias por esto. Y por aquello.

Francesc Cornadó dijo...

Y blanda es la esperanza, la sinrazón y las noches oscuras del alma. Ningún embuste, ninguna puerta se abre a las brumas del sur, sólo surcos estériles de pitas o zarzales.
salud
Francesc Cornadó

Recomenzar dijo...

Te he encontrado de casualidad un placer leerte

Eleanor Smith * dijo...

Todo lo que incluya mar me fascina. Eso sí, que haga frío en lo posible.
Me gusta mucho tu estilo.

Un beso o 2 *

lunaticos dijo...

un placer leerte y que me leas
saludo grande
J

Marisa dijo...

Tus versos son un bello y potente grito en alta mar. El bajel que vuela sobre ese mar es hermoso hasta en esos silencios de versos de pie quebrado. El mar también es silencio.
Espléndida composición.

Gracias por la visita a mi blog que me ha permitido conocer versos navegantes que seguiré con mi timón.

Saludos cordiales.